JustTri Hospitalet | Marta Encuentra

Una de las preguntas que más se repetía en los entrenos y quedadas del club era “Marta, ¿cuándo vas a debutar?”, “a ver si Marta se arranca pronto”, “la que va a debutar ya de ya es Marta”… Yo no las tenía todas conmigo, supongo que nunca te ves suficientemente preparada para un reto así y tenía emociones muy diversas.

Finalmente, ¡me apunté! Era mi debut y quería empezar por la distancia más corta, SuperSprint. Pensé que, si iba mal, sufriría poco rato; y si iba bien, me quedaría con ganas de más. Por suerte, fue la segunda opción. Llevaba mucho tiempo entrenando y seguramente iría todo genial, debía confiar en mí.

Las semanas iban pasando y yo continuaba con mis entrenos de forma normal, hasta que llegó la semana del debut. El triatlón era el domingo y como destacable de la semana el entreno de bici del viernes. Decidimos salir a rodar un rato junto con Ricard y su padre, cuando a 2km de llegar a casa tuve la mala suerte de enganchar mi rueda con la rueda de Ricard y caerme de la bici. Cuando me caí no me dolía nada de nada, y pensé ¡bien!, caída tonta sin más… Hasta que me miré la mano. Rascada importante en toda la zona del talón de la mano, genial para apoyarla en el manillar de la bici. Mi bici y yo tuvimos que ser rescatadas por el coche escoba debido a mi indisposición para continuar hasta casa, nada grave, pero en mi cabeza se repetía “el domingo es mi primer triatlón, y mira tu mano…”. Mi cabeza se inundó de sentimientos negativos, de tristeza y de desconfianza por esa caída. ¿Qué iba a hacer el domingo con la mano así? Si ya me iba a costar porque era mi primer triatlón, ¿cuánto me iba a costar ahora terminar? Por suerte, siempre cuento con el apoyo de mi compañero de aventuras, Ricard, y mis dos tri-amigos preferidos, Elsa y Ferran, que estuvieron apoyándome y restándole importancia al asunto todo el viernes y sábado.

El sábado fuimos Ferran, Ricard y yo a recoger el dorsal y a ver, con el coche, el circuito de bici. Nos quedamos algo perplejos con las subidas, pero ahora ya no había marcha atrás. Para compensar, el sábado cené pizza, punto importante de felicidad.

Llegó el gran día. Me levanté en cuanto sonó el despertador a las 6 de la mañana, me vestí y directa a desayunar. A las 7:15 y después de haber dejado todo preparado, salimos hacia Hospitalet. Creo que es la primera prueba en la que ni Ricard ni yo nos olvidamos nada, ¡ya era hora, por fin un inicio de carrera tranquilo!

Al llegar, recibo un mensaje de Elsa, uno de mis grandes apoyos en este triatlón. No iba a poder venir, se encontraba muy mal y no paraba de vomitar. Gran pregunta, ¿y ahora qué hacía yo? Sin enfermera en la T1 para proteger mi herida, sin compañera durante el triatlón… Tenía que terminar, y terminar bien, por Elsa también.

A las 9:00 salieron los participantes de las distancias Short, Olímpico y Sprint, donde competían muchos compañeros del club. Después de verlos salir, aproveché hasta mi hora de salida para ir a la ambulancia y pedir ayuda para un vendaje. Necesitaba algo que cubriera mi herida porque solo pensar en el agua de mar… ¡Se me ponían los pelos de punta! A las 9:35 aproximadamente estaba entrando en el agua a calentar y durante los primeros 30 segundos mi tirita “impermeable” y mi vendaje no aguantaron, por lo que la herida empezó a escocer pero bien.

A las 9:45 fue la salida de la distancia SuperSprint. Empezamos por 350m de natación, algo estresantes ya que nunca había nadado con tanta gente tan cerca, pero conseguí salir bien del agua, aunque nadé 100m de más. Fui corriendo directa hacia la T1 donde a parte de ponerme todos los complementos para empezar la bici y comer algo, tuve que deshacerme el vendaje mojado y ponerme una gasa limpia con esparadrapo en la mano. Fue una transición bastante lenta, pero no podía hacer otra cosa.

A continuación, fueron 10km de bici con bastante sube-baja. Al dar una única vuelta al circuito, no se me hizo demasiado pesado. Yo fui con mi bici de montaña, que pesa unos 17 o 18kg, con dos piernas dispuestas a dar pedales para subir el Coll de Balaguer y mucho ánimo porque me sentía bien. Si tengo que destacar algo de la bici es que gracias a la lluvia, pudimos llegar bien fresquitos.

La T2 fue muy rápida, porque al no llevar calas en la bici no tenía que cambiarme las bambas, así que visto y no visto. Después de ponerme mi cinta del pelo de la suerte, estaba preparada para los 2’5km de carrera a pie. Sabía que no se me iban a hacer largos, así que salí a apretar un poco, pero asegurándome un ritmo que pudiera mantener.

¡Y terminé! En 55 minutos estaba cruzando la meta del triatlón SuperSprint de Hospitalet y no podía estar más contenta. De haber debutado, de haberme demostrado a mi misma que podía, de no haberme rendido pese a la caída dos días antes y de haber dado lo máximo de mí. Muy contenta por mi compañera Rebeca, que terminó en segunda posición en la misma distancia y por todos los compañeros del club que hicieron un buen trabajo.

Pero esto no acaba aquí. Ya con todo recogido y montando las bicicletas al coche, recibo una llamada. Era Javi, del club. No me lo podía creer, ¡había quedado primera en mi grupo de edad y tenía premio! Fui a recogerlo, orgullosa de mí y orgullosa de llevar la camiseta del club que tanto me ha apoyado y que tanto ha confiado en mí. Fue un premio compartido con todos aquellos que me han ayudado todos estos meses y que me ayudaron el día 1 de septiembre, de no ser por vosotros, no habría sido posible. Y gracias a ti, Ricard, por apuntarme al club, esto no habría sido posible sin ti.

Autor: CTT

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