MI PRIMER MARATÓN SB HOTELS MARATÓ TARRAGONA |Ricard Pacheco

Todo empezó hace no más de dos meses, cuando hablando con Uri Tahull empezó la broma de apuntarse en el maratón de Barcelona, pero como estaba de viaje la cosa continuó con la de Tarragona para estrenarme en esta distancia, pero como no parecía lejos, decidí apuntarme a los 30K que es la distancia que me creía más asequible y sincera viniendo de dónde venía, pero pensé ¡bah! Ya por 12 quilómetros, me lanzo y me llevo una mochila guapa guapa, así que eso hice, el 25 de noviembre ya estaba liado. Avisé a Jokin (mi preparador) y le dije, “oye mira, que me he liado, y tengo mi primer maratón el 27 de enero y ya que estamos haremos un sub4h” y va el muchacho y me contesta “¿sub4h? ¿si eso es muy fácil no?” pero ya no me vine más arriba y lo dejé ahí.


Empezó mi preparación con esa fecha entre ceja y ceja, sufriendo en las carreras que tenía marcadas para entrenar, deseando que acabaran los entrenos de series y las sesiones de fisio, disfrutando los días de carrera continua para recuperar y gozando los días de descanso.


Nos plantamos a día 26 de enero, toca ir a buscar el dorsal a la anella mediterránea después de estar un día y medio comiendo cómo si no hubiera un mañana para hacer una carga de hidratos que nunca antes había hecho (empezamos con la ruleta rusa). Recogemos el dorsal y ya nos equivocamos de mesa, y pienso, vaya tela Ricard, mira que te pone en dorsal en la fila y sabes que eres el 1566 que haces en esta fila tío (seguimos para bingo). Me voy con Marta (mi pareja) y Uri (“el culpable de esta liada”) para casa, cenamos en casa de Marta y al volver montamos su bici para que ella pueda seguirme en la segunda vuelta de la carrera cuando acabe sus 5K. La bici no cabe en su coche a pesar de dejarlo todo patas arriba, vuelve a montar el coche, monta la bici y desmonta tu coche que es más grande y parece que va a entrar con la rueda, pero le hemos dado un golpe a la maneta de freno y las pastillas se han bloqueado (continuamos con la buena suerte), finalmente acabamos desmontando la bici para meterla en mi coche y se hacen más de las once de la noche cuando nos metemos en la cama, entre los nervios, las horas y todo, no quiero ni pensar a que hora me dormí, pero eso si, el despertador a las 6 a sonar como si no hubiera un mañana. Bajamos a desayunar y recogemos todo lo que tenemos en la habitación para la carrera (ropa, pulsómetro, bambas de correr, ropa de recambio y geles para parar un tren), mientras, miramos el tiempo y dan aire, pero pensamos que iba a ser poca cosa y ni lo notaríamos…


Se hacen las 7:30h, todo listo en el coche, salimos para Tarragona, y al llegar me da por preguntar “oye marta ¿lo tenemos todo, seguro?” y me dice “si claro, que nos vamos a dejar” y respondo, “mmmmh no se, ¿bambas? ¿recambio? ¿tu dorsal? ¿el mío?” y me dice “mi dorsal lo tengo yo y el tuyo lo dejé en el garaje, ¿no lo has visto? …” MI DORSAL, DE MI PRIMER MARATÓN, ¡ESTABA EN CASA! (¡BINGO!) Corre al coche, súbete y vuela por la autovía (mejor no decir la velocidad), pero eso si, hice MMP desde Tarragona a Vilallonga.


Llegué 15 minutos antes de empezar la carrera (menos mal que ya iba cambiado), me preparé mi cinturón bomba (con 8-10 geles ya ni recuerdo), mi dorsal, me puse crema caliente en las piernas y salí a pegar un par de carreras antes de acercarme a la liebre de 4h.


Arranca mi primer maratón al lado de Marta a pesar de que ella iba a hacer 5K, aprieta la liebre y me separo de ella, pero a los dos kilómetros y medio escucho mi nombre, me giro y ahí estaba ella a 50 metros de mi aguantando el ritmo para enfilar la vuelta y yo seguir por la infinita N-340 hasta Tarragona, al llegar al faro empieza a soplar un aire increíble, no entramos dentro de los ritmo (6min/Km o más) y me empiezo a agobiar. Me siento bien y tiro un poco más rápido con un señor que hacia los 30K hasta la vuelta a la anilla de los primer 21K, pero estamos hartos de chupar aire y aflojamos para que nos coja la liebre y resguardarnos, llevábamos una quemada encima… aprovechamos el grupito hasta acabar la nacional donde el ya da la vuelto y a mi aún me quedan más de 16 kilómetros, pero Marta ya llevaba un rato a mi lado dándome ánimos y diciéndome que había hecho MMP en 5K, que estaba súper contenta y no se lo podía creer (¡había quedado la chica nº 21!) y eso me daba más fuerzas para no decaer. Seguí comiendo geles a punta pala y al pasar por el avituallamiento del club todos me animaron (que bonito es formar parte de un club así) y pensé, “no puedo parar, el sub4h está lejos, pero lo haré por todos los que confiaban y por los que no confiaban en mi”. Seguí en grupo hasta la recta de la tabacalera en la que apreté un poco para que no se me acabaran de agarrotar las piernas, me dejé coger cerca del Parc Central y hasta la Rambla Lluis Companys, pero me sentía de lujo así que otro chico y yo lo hablamos y apretamos, nos pusimos a hablar y con su ayuda, y mis dos “supporters” desde la bici (Marta y Uri) apreté a más no poder, veía cerca incluso un sub 3h 55minutos, pero el fuerte aire de cara me impedía entrar el ritmos de 5,20 min/km o algo menos en el cual me sentía cómodo cuando podía entrar, pero mantuve todo lo que pude, empecé a pasar gente y gente (igual fueron más de 40-50 personas desde el kilómetro 33 hasta el 42) con ese aire insufrible que se llevaba a Marta y a Uri de lado a lado con la bici, seguí apretando y veía que no entraba en sub 3h55min porque no podía moverme más rápido con tanto aire, ese mismo que casi manda a la pacer al agua cuando íbamos por el faro (menudo susto nos llevamos, tuvimos que cambiar de liebre y todo). Veo el cartel con el número 42 y pienso, “Ricard, aprieta como si no hubiera un mañana, ya que no has podido hacer menos de 3h55min si que haces menos de 3h58min aunque tengas que entrar volando”, apreté, adelante a 3 o 4 más y entré por la recta de la anella mediterránea casi volando, al que recogía, se le escapó una valla y casi me cae encima, levanto la cabeza y veo que no queda ni un arco en la meta, ni el crono, ni nada de nada, pero esprinto a pesar de no saber la hora y una ráfaga muy fuerte de aire me frena, aprieto dientes y sigo… ¡LLEGUÉ! Paro el Garmin, y a disfrutar con mi medalla, mi powerade, mi agua y mis ayudantes, ¡ah bueno! y el donut que no falte.

Cuando Marta llega con su bici se encuentra fatal, le duele mucho el estómago… pensamos que es de los nervios de su mejor marca personal, de haber corrido tan rápido, de acompañarme 21k con la bici en contra del aire, el verme cumplir este sueño después de aguantarme en tantos entrenos de series, acompañarme en tantos entrenos con la bici, ya se había cumplido, por suerte, con el paso de la tarde ya se encuentra mucho mejor. Me tiro al suelo y me intento comer el donut, casi me como el papel y me atraganto y cuando lo muerdo se me hace bola (a nadie del mundo se la hace bola un donut menos a mi…) y encima no se puede masticar, lo mando a tomar por saco, ¡que le den al donut, que le den a todo! MARTA TENÍA SU MMP COMO LE HABÍA DICHO, YO TENÍA MI SUB 4H (3h 57minutos 46segunos) CON UNA SENSACIONES MUY BUENAS Y ME HABÍA ENGANCHADO A UNA NUEVA DISTANCIA A PESAR DE LA DUREZA MENTAL (el aire, las dos vueltas, las subidas por la rambla, la infernal nacional…) ¡LO LOGRÉ!

Hacía menos de un año varios médicos me dijeron que dejara el fútbol, que dejará de correr, pero tenía en mi cuello colgada la medalla de mi primer maratón, uno de los sueños de mi vida y sin ningún dolor de rodilla, con sensaciones muy buenas y ya buscando nuevas maratones que hacer y así mejorar mi primera marca sea como sea, con mejores sensaciones musculares, pudiendo comer más y pudiendo apretar más. Necesito mi próximo maratón ¡YA! ¿Cuál será? ¿Cuál me recomendáis?
Quizá no sea el runner más rápido, quizá no sea el mejor, quizá tenga una técnica de carrera nefasta, pero os aseguro que fui el finisher más feliz del mundo después de todas las adversidades desde ese 15 de abril de 2018 y después de todos los problemas que me surgieron desde que me levanté esa misma mañana del 27 de enero de 2019.

Autor: CTT

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